Espejo
Emilia Montes
Miro y me sorprenden
los surcos bordeando sus labios
y los ojos hundidos por tanta vida.
Quién será esa señora.
No es el reflejo de mi alma
juvenil,
de mis ganas de vivir y amar,
de mi ímpetu por todo lo que
viene
y mi falta de arrepentimiento.
Me pregunto cuál de esas dos
soy yo.
Debo asemejarme a esa lastimosa
mirada,
hacerme cargo de tanta huella
en mi piel,
sucumbir ante la sentencia
de una batalla ya terminada.
O bien, echar la risa y las
canas al viento.
Pensar que aquí no ha pasado
nada.
Vivir como si la vida fuese
eterna.
Darle una buena bofetada a la
muerte.
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