Tu visita nos importa

jueves, 30 de abril de 2026

El anillo de Vicente

Hernán Retamal 


No era corona ni espada

lo que anunciaba su poder,

sino un anillo oscuro

gastado por pieles ajenas.

 

No brillaba al sol;

bebía la luz.

Un círculo opaco

hecho de gritos olvidados.

 

Dicen que cada marca

era un ser borrado,

cada raya, una súplica

que nadie quiso escuchar.

 

Su dueño lo giraba lento

antes de empezar la faena,

como quién reza

una oración torcida.

 

No necesitaba alzar la voz:

El metal hablaba primero,

rozando rostros temblorosos

con fría paciencia.

 

Y al caer la noche,

cuando el silencio volvía,

el anillo pesaba más en las victimas,

no por culpa,

sino por memoria.

 

Porque el castigo verdadero

no era el dolor que producía,

sino llevar siempre consigo

todo aquello que rompía.

 

Y cuentan qué al morir,

nadie pudo quitárselo:

El dedo se volvió polvo…

pero el anillo quedó intacto,

esperando otra mano…

para continuar la tarea.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Tu lluvia Emilia Montes   Tu lluvia cae sobre los pétalos Pero la rosa negra no se abre Recibirá tus caricias mañana Cuando la...