Las sombras en mi espejo
Hernán Retamal
En las entrañas del reverbero,
duermen bajo la oscuridad
de la noche,
centinelas del pasado y del
presente,
recuerdos como guiones enlazados.
Como un fantasma en la
ciudad prohibida,
esperaré contemplar tu
rostro,
reflejada en mi espejo,
sin remordimientos ni
nostalgia.
Nuestra embriaguez de primavera,
se esfumó como las sombras
de la tarde,
a la llegada de la brutal tormenta,
aquel triste día de
cuchillos.
Tierras lejanas como la luna,
te acogieron con arrullos.
Nosotros amenazados de mazmorras,
aferrados a nuestra tierra
bajo la cordillera.
Entre tinieblas deambulé
por años,
soslayando esquinas de
espanto.
En nuestro espejo se
reflejó la muerte
siempre sonriente y
satisfecha.
Las interminables noches en
tinieblas,
sucumbieron ante la luz de
la alborada.
Un caudal desbocado bajó
de los cerros,
precipitándose al valle cual
torrente invencible.
Nadamos en él, cómo niños en
fiesta.
Hoy me reencuentro con mi espejo.
Insisto en presenciar el
reflejo de tu rostro
sin las desgracias del
tiempo transcurrido,
con la esperanza de
recobrar lo perdido.
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