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domingo, 20 de agosto de 2023

 

ESPEJO

Jorge Ragal

 

El espejo nos delata de cuerpo entero.

Podemos realizar diversos gestos dramáticos.

Pero seremos siempre los mismos.

He escuchado que somos distintos

de acuerdo a quienes conocemos.

Pero el espejo nos enfrenta cara a cara.

No lo podemos engañar con artimañas.

El espejo es feroz contra ti mismo.

No acepta ningún error.

El espejo no cambia la cara del deseo.

Tampoco la cara de la angustia.

El espejo también es nuestro cómplice.

Solo él conoce aquellos oscuros secretos.

Nos acompaña con lealtad mientras envejecemos.

Pero el espejo no altera la dura cara de la muerte.

 Un espía singular                                       

Alex Álvarez López

 

Cuando el joven capitán fue citado a la Comandancia en Jefe imaginó por algunos instantes, que con ello podría estarse escribiendo el capítulo final de su carrera iniciada con intensa vocación, aun siendo un niño.

Tal pensamiento no era, como podría pensarse, consecuencia de algún rasgo pesimista de su personalidad o de una eventual calificación deficiente en su desempeño profesional sino, por el contrario, resultado del conocimiento sobre el ambiente adverso que su persona generaba a nivel de la comandancia, debido al cuestionamiento de aquellos otros intereses que también lo motivaban de manera importante en su tránsito por la vida.

Su sorpresa fue mayor cuando, desvirtuando esa inquietud, se le comunicó su designación por el gobierno, a instancias de sus superiores, como agregado naval en un país limítrofe, debiendo ponerse de inmediato a disposición de la Cancillería para asumir funciones a la brevedad, dada la especial importancia que revestía para la nación la delicada labor que en esos momentos se le encomendaba.

Superadas las dispares sensaciones que dicha orden le produjo le dio pronto cumplimiento, viajando a los pocos días a dicho país donde, después de la acreditación requerida, se hizo cargo de lo que en esos momentos constituía un área sensible dentro de la gestión de la embajada.

Después del breve lapso que demoró la adaptación a sus nuevas obligaciones, logró establecer positivos contactos con quienes ejercían similar actividad en sus respectivas embajadas, pasando rápidamente a formar parte de las intrincadas redes en que se desenvuelve el quehacer diplomático.

Todo ello derivó en directo beneficio de la misión que debía cumplir la que sobrepasaba los límites de las funciones normales a realizar, sin perjuicio del conocido halo de misterio y sospechas que de suyo las rodean.

En efecto, el estrecho contacto que se esmeró en revitalizar junto a los representantes de países con intereses comunes, le permitió con ingenio acceder, a través de los diálogos de las frecuentes recepciones protocolares y de otros de carácter más privado y sutilmente cómplices, una parte de la información clasificada que constituía su objetivo.

Por cierto, la otra, se vio forzado a obtenerla de manera subrepticia en los custodiados lugares en que se encontraba, para lo que necesitó asumir el riesgo y acercarse con el máximo sigilo y no sin peligro, recurriendo a la simulación, al disfraz, al engaño y a cuanto tuvo en suerte utilizar para alcanzar sus fines.

Fue un breve y tenso período de pocos meses en que tuvo que dar cumplimiento a su cometido, acicateado por la premura con que en forma insistente era requerido por sus mandos a regresar de inmediato y dar cuenta de sus resultados.

Consciente de haber cumplido de manera exitosa lo encomendado, satisfecho por un accionar libre de cualquier sospecha, y en posesión de información que resultaría esencial para las decisiones que debía adoptar la nación, dio por finalizada su labor.

Una vez en el país, procedió a dar detallada cuenta al gobierno por intermedio de la Comandancia en jefe, del número, clase y características de las naves que componían esa fuerza naval, sus dotaciones, sus actuales capacidades de navegación, el poder de fuego que representaban y su distribución estratégica.

Este eficiente e improvisado espía mostraría una faceta desconocida, ajena de aquella otra que el destino, al cabo de sólo tres meses, entregaría a este joven capitán, Arturo Prat Chacón, en brazos de la inmortalidad.

Las sombras en mi espejo

Hernán Retamal


En las entrañas del reverbero,

duermen bajo la oscuridad de la noche,

centinelas del pasado y del presente,

recuerdos como guiones enlazados.

 

Como un fantasma en la ciudad prohibida,

esperaré contemplar tu rostro,

reflejada en mi espejo,

sin remordimientos ni nostalgia.

 

Nuestra embriaguez de primavera,

se esfumó como las sombras de la tarde,

a la llegada de la brutal tormenta,

aquel triste día de cuchillos.

 

Tierras lejanas como la luna,

te acogieron con arrullos.

Nosotros amenazados de mazmorras,

aferrados a nuestra tierra bajo la cordillera.

 

Entre tinieblas deambulé por años,

soslayando esquinas de espanto.

En nuestro espejo se reflejó la muerte

siempre sonriente y satisfecha.

 

Las interminables noches en tinieblas,

sucumbieron ante la luz de la alborada.

Un caudal desbocado bajó de los cerros,

precipitándose al valle cual torrente invencible.

Nadamos en él, cómo niños en fiesta. 

 

Hoy me reencuentro con mi espejo.

Insisto en presenciar el reflejo de tu rostro

sin las desgracias del tiempo transcurrido,

con la esperanza de recobrar lo perdido.

 EL REVÉS DE TU ESPEJO

JOAN RUIZ

                                               

Espejito, espejito,

dime si soy la flor más bella de este jardín.

Despierta princesa, ya se acabó la fiesta,

no quisieras verte reflejada en tus telarañas.

 

Espejito malvado, dime por lo menos

si fui la más bella flor en la primavera.

Calla princesa y no hagas más preguntas

no me llegan tus reflejos,

porque ya estás muerta.

 

Cristal mentiroso,

muéstrame mi corazón

en el revés de tu espejo.

Calla vieja bruja, no puedo ver tu alma,

tu despecho me hizo añicos hace tiempo   

y quedaste sola y desnuda,

en tu implacable invierno.  

viernes, 18 de agosto de 2023

 MOTEL

Jorge Ragal

 

En la pieza celestial un ángel

acaricia con dulzura el rostro de una huérfana.

En la pieza terrenal un centauro

besa con locura los senos de su novia.

En la pieza oceánica una sirena

ama con pasión a un poeta surrealista.

En la pieza infernal un demonio

bebe con frenesí la sangre de su amante.

 

 LOS DESIGNIOS DEL AZAR

Alex Álvarez López

                              

Con gran satisfacción recibió Henry Giraud, en la oficina que ocupaba en el área informativa de la Radio y Televisión Francesa, la noticia que durante semanas había esperado con ansias periodísticas: esa mañana se recepcionó la conformidad dada por la Cancillería Chilena y, finalmente, podría viajar a Chile y materializar su anhelado proyecto de entrevistar al conductor de ese novedoso proyecto socio político en curso.

La repercusión internacional que esta experiencia había generado y se había mantenido en plena vigencia, constituía un verdadero acicate profesional para este reconocido periodista, responsable de innumerables entrevistas a estadistas y personalidades mundiales y del seguimiento de las recurrentes crisis en el devenir de los países.

La oportunidad que ahora se concretaría era considerada por él de máxima importancia, dado el renovado interés que despertaba a nivel mundial el conocimiento de las circunstancias que rodearon la abortada asonada militar del pasado mes de junio, y sus consecuencias inmediatas.

De manera acelerada se sucedieron los días posteriores, marcados por la rápida organización del viaje y del soporte técnico requerido, además de los trámites necesarios para su ingreso al país, la coordinación con su embajada en Santiago y la concreción de la necesaria reserva hotelera para su estadía.

El viaje hasta Chile no pudo ser peor. El clima reinante en su transcurso y una larga escala por problemas técnicos de la aeronave, pusieron en juego la paciencia del equipo, como un anticipo de lo que les esperaba desde el momento del arribo en adelante, no pudiendo contar en esa instancia con la asistencia comprometida por el consulado francés.

La huelga parcial del personal del aeropuerto y los numerosos desvíos que debió sufrir el vehículo que los trasladó hasta el céntrico hotel, tratando de evitar puntos en que se desarrollaban violentas protestas, terminaron por agotar la resistencia de todos los integrantes del grupo, cumplidas ya veinticuatro horas del nocturno inicio de esa verdadera aventura informativa.

Instalados en un conocido hotel justo enfrente de la Moneda, los días inmediatos a su llegada transcurrieron en espera del llamado para concurrir al Palacio, siendo utilizados por Giraud para interiorizarse de manera directa del acontecer nacional, a través de la prensa escrita, de entrevistas con distintos personeros de todos los sectores, y de la consulta a ciudadanos comunes que circulaban por las calles aledañas al hotel.

Tan importante ejercicio le permitió adquirir la convicción de que la sociedad chilena atravesaba por una profunda crisis institucional y que el gobierno se veía cada vez más impotente ante la fuerte oposición de los sectores de derecha, no obstante el importante apoyo popular que mantenía.

Su intuición periodística lo llevó a comprender la necesidad urgente de acelerar por todos los medios posibles la ansiada entrevista, valiéndose para ello del fluido contacto que mantenía el consulado con importantes personeros de gobierno.

Tales maniobras tuvieron pronto resultado, al serle notificado por medio de la oficina de prensa de la presidencia que sería recibido en palacio al día siguiente, dedicándose de lleno a afinar el cuestionario previamente preparado y complementarlo en base a los antecedentes reunidos en los días previos.

El día señalado para la entrevista amaneció radiante y transparente, como suelen ser los primaverales días de septiembre.

Pocos minutos le bastaron a Giraud y su equipo para percatarse con estupor, a través del amplio ventanal de su habitación del último piso y con inmejorable vista hacia la Moneda, de la trascendencia de lo que estaba ocurriendo.

En efecto, tropas militares se desplazaban copando todo el perímetro de la plaza y del palacio, ante lo cual intentó de manera insistente en comunicarse con el teléfono de contacto establecido, pudiendo comprobar con profunda desazón la imposibilidad absoluta de lograrlo.

En una acción desesperada intentó dirigirse junto a su equipo hasta el palacio, viéndose obligados a desistir y correr precipitadamente a refugiarse en sus habitaciones, debido al intenso ataque iniciado por las tropas y tanques en contra de quienes defendían la Moneda,

Fue así que pudieron filmar, en medio del peligro ocasionado por los disparos de que también era objeto el hotel, toda la secuencia del golpe de estado, con el bombardeo e incendio del palacio y el apresamiento de quienes lo defendían, dejando un testimonio gráfico único de trascendencia mundial. 

De esta manera y, no obstante, la manifiesta y dolorosa frustración experimentada por la no concreción de su objetivo original, Henry Giraud se convertiría junto a su equipo, esa dramática mañana de septiembre y por obra del azar, en un exclusivo y privilegiado testigo presencial que daría cuenta al mundo del sometimiento de un pueblo, la inmolación de un personaje reconocido por el mundo entero, y el surgimiento de uno de los dictadores más siniestros y repudiados de los últimos tiempos. 

 ÉXTASIS EN LA MAR

Hernán Retamal

 

Llegaste volando a tocar mi vida con la candidez

de una mariposa en el jardín de mis sueños sublevados.

Nadamos en un arrecife de flores encantadas,

Desnudos y enlazados a la deriva en la mar.

 

Desde alba al atardecer saciamos nuestros deseos,

Tendidos en la hierba, contemplamos las estrellas,

Arropados por un océano de pétalos de rosas,

Desnudos y amantes en el lecho de la mar.

 

El jardín de nuestros sueños se fue ensombreciendo,

También se extinguió nuestra vehemencia profunda,

Las flores de nuestro vergel se desprendieron de sus corolas,

Aún desnudos nos aferramos a perdurar en la mar.

 

Nuestros encuentros persistieron aún en el jardín bañado de otoño,

Nos fuimos desprendiendo de nuestro hechizo,

Todo componente de la naturaleza perdió su encanto,

Nosotros desnudos y desamparados en la mar.

 

El invierno ganó la partida por embargo,

Su vicaria, la tierra gris lo devoró todo,

Apagó el fuego con un simple soplido de viento sur,

Fríos por la desnudez nos aferramos en la mar.

 

Llegaron como un tiro de gracia los copos cándidos,

Escarchando todo nuestro mundo,

Y todo se nos derrumbó hacia el fondo de un acantilado atroz,

Y las olas borraron los últimos vestigios nuestros en la mar.

  Tu lluvia Emilia Montes   Tu lluvia cae sobre los pétalos Pero la rosa negra no se abre Recibirá tus caricias mañana Cuando la...