VIAJE EN TREN
Guisela
Espero en la estación de trenes, a orillas del primer vagón
con destino al sur de Massachuset, entre la niebla de una fría mañana de
invierno y el humo de la chimenea del propio tren que espero, aparece una silueta
oscura que va despejándose a medida que avanzan sus pasos, un hombre alto de
sombrero se acerca y me pregunta: " I help him with the bags" (le
ayudo con la maleta) ante lo que respondo: "thank's I have an ankle
sprain".... (muchas gracias… tengo un esguince en mi tobillo), miro su
camisa y tiene un parche con las siglas en inglés "driver" (chofer).
Dejo a un lado el café y me subo al vagón. Ya son las 07:55 horas
y estamos por partir.
Entre asientos, números, ventanas, mucamas, gente alzando sus
pañuelos despidiéndose, niños, animales enjaulados, el chofer se sienta en la
cabina de mando, sin parar, al mirar por la ventana, se dibujan y desdibujan
árboles, cerros, siembras en los prados, paradas en estaciones, atardeceres y
oscuridad… Al llegar a mi destino, agradezco al chofer el viaje, ante lo que
éste responde desde su puesto y sus manos posicionadas fuertemente en el
comando del tren vociferando hacia los pasajeros: "el tren es como mi
vida, aprendan a dejar subir y bajar a las personas de sus vidas…"
Retoma su mirada entre líneas de metal, tablones anchos y
piedras, perdiéndose el tren con el ruido y humo de su chimenea….
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